Posted by: Alberto in: ● January 27, 2009
Llegan las mieles de la primavera a enrojecer los brazos que buscan semillas de cordura. Y no te acuerdas ya de los dolores en las manos por el frío. Recuerdas la falta de luz como una pesadilla acorde con los tiempos, pero te desentumeces y sales a la calle a ver que, por doquier, ha nacido el alma de una vida nueva al calor del sol de primavera.
Y llegarás a creer que la pesadilla ha acabado para siempre. Mirarás el futuro con una sincera sonrisa y te aprestas a crear un mundo mejor, que a los rayos del sol, no oponga sombras de invierno, pero… volverá la nieve, el frío y el hielo.
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