Posted by: Alberto in: ● August 1, 2009
Ha pasado mucho tiempo, si… Quizá podría culpar a Facebook de no escribir en el blog, pero no sería cierto. Han pasado cosas que me han mantenido alejado, pero mejor olvidarlas. Todas menos el haber conocido a una persona maravillosa, que se llama María Luisa, y que ha hecho de las largas jornadas, retazos de paz, concordia y buena compañía.
Y no acaba aquí la historia.
Y seguiré escribiendo en éste pequeño lugar que ya es parte de mi, de mis pensamientos, de mis sentimientos… aunque no lo lea nadie.
Posted by: Alberto in: ● June 20, 2009
Pero…
la razón, el diálogo, la valentía, el orden, el sacrificio, el honor, la entrega y ese millón de manos blancas huelen a victoria.
No olvidamos.
Alberto de Quintana
Memento para un día infeliz (otro mas) de nuestra historia
Posted by: Alberto in: ● June 20, 2009
No sé ya que mas hacer. La niebla que preside nuestras almas nunca dejará de interferir cualquier intento de llegar a entendernos. Al menos, siempre me queda tu presencia, tu contacto, tu silencio… hasta esa escasa sonrisa perdida entre nubes de olvido.
Nadie podrá decirme que no lo intento…
Posted by: Alberto in: ● May 16, 2009
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Se acabaron las horas de ayer, nunca las volverás a encontrar.
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Posted by: Alberto in: ● May 16, 2009
Vino a ti la noche, sin ocultar su desgarro, con las fauces abiertas… y al abrir los ojos la deslumbraste con tu claridad.
Alberto
Posted by: Alberto in: ● May 16, 2009
Alberto
Posted by: Alberto in: ● May 6, 2009
Le gustaba estar siempre presente, no quería el anonimato, necesitaba ser protagonista para crecer y hacerse fuerte.
En algún momento se descuidó y empezaron a flaquear sus fuerzas y otras cosas ocuparon su espacio. Nadie se había dado cuenta pero fué replegándose y encerrándose en si mismo entre pétalos de rencor y miedo.
Era suave, dulce… podía haber llegado a ser eterno.
Esta mañana se ha roto.
Alberto, triste.
Posted by: Alberto in: ● April 16, 2009
El paso de los años no evita la opresión de tu recuerdo, y duele, por más que quiera desterrarlo y dejarlo a un lado del camino. Eres presente y presencia eterna en los recovecos de mi mente. Nada puedo hacer por olvidar aquellos días en los que tu fantasma era carnal… y quizá no deba hacerlo.
Ignoro si el mío te acompaña en tu camino, o has tenido la suerte de poder deshacerte de él. No quisiera molestarte no vaya a ser que me infrinjas más dolor que el que ya soporto.
¿Y qué puedo hacer… si es imposible matar fantasmas?
Posted by: Alberto in: ● April 14, 2009
Hay cosas que no pasan desapercibidas. La visita a un lugar que depende del mar es una de ellas. La mirada se pasea por las personas que, como yo, se sienten atraídas por el inmenso azul del mar. Y uno puede adivinar sus pensamientos… la nostalgia de días perdidos, la añoranza de personas que un día se fueron, el cariño del recuerdo de una niñez feliz entre la olas, un amor, las vicisitudes de un reencuentro, otro amor…
Quizá sean sólo mis recuerdos, pero se me antoja ( y me ruborizo) que otros pueden leerlos, allí, frente a ese mar inmenso. Y no me doy cuenta que es difícil, pero caigo en la tentación de escribirlo haciéndolos transparentes.
Hay algo de magia en el mar y en la química que lo hace bello.
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