Deseo
Levantas la mirada
a la nube carmesí que adorna el alba.
Murmullos de cárdenas hojas,
entre aguamaniles ocultos
que labran de sed
la tersura de tu vientre,
resuenan entre místicos aromas
de petunias y azaleas.
Marcas la distancia,
a pie de calle,
en el adusto gesto
de rabia contenida,
antes de caer de nuevo
con lascivia incomparable
entre abrojos y matojos
en brazos de tu amante...
Y esperas la mañana
con fúnebre sonrisa
en los labios fríos
de saberte deseada.
Alberto

