Luna,
reviertes espejos de penumbra
en el escaparate del sueño.
Señalas augurios indecisos
y eternos.
A tu sombra
el sendero se hace camino,
el camino autopista
hacia el cielo.
Elevas al árbol pequeño
hacia la inmensidad
del firmamento
y ennegreces la cueva
que alberga mis recuerdos.
Espejo de noche,
duplicas azarosos sentimientos,
que vagan entre ceñidos arbustos
entre las ramas del tejo.
A tu luz,
la distancia es doble.
El andar se hace miedo
y caminas en silencio
por si el ruido de los pasos
puede producirte celos.
Luna,
luz de noche,
lápida y epitafio
de cuantos se fueron,
clavada por los siglos
en el negro firmamento.
Alberto.
Si lo eres, me alegro de saber de ti de nuevo (y por casualidad). Creo que el tiempo pone a cada cual en su sitio y, tras aquellas peleas atramenteras, el que te reservó a ti no era un mal sitio...
Bueno, no sé si me explico.
El poema no lo comento porque yo de poesía estoy peor que de prosa y eso ya es mucho decir.
Por cierto, soy Pablo.
(el que saltaba)
Pd: Joder... como no seas el mismo vas a alucinar (Comment this)
:) (Comment this)