Jueves, Febrero 14, 2008

Enamorado

Herido de ti, arma blanca afilada, que una mañana penetraste mi cuerpo y mi alma. Ahora, al paso de los años, cada día caigo en el rubor de tu presencia, sabiéndome más a ti, sintiéndote cerca.

Bendito el día que te conocí, bendito por siempre, sea lo que sea...
Posted by Alberto at 06:57:26 | Permanent Link | Comments (0) |
Comentarios
Escribir comentario