Miedos
Volver airado el rostro al miedo que produce el camino irreal que se extiende, lejano, sinuoso, lóbrego, ante las esencias puras de nuestros temores y darte cuenta de que lo recorrido es aún menos placentero. Saber que el día a día por los campos y ciudades interiores, están surcados por los mas terribles monstruos carniceros y cerrar los ojos abrasados por su fuego sintiendo que la quemadura es menor que aquella que un día lejano te alcanzó de lleno.
Y al final andas a pecho descubierto por cualquier sendero en la sabiduría de que cualquier mal que te aceche siempre será menos peligroso que los que ya pasaste.
Y si no es así... no vale la pena preocuparse.
Y al final andas a pecho descubierto por cualquier sendero en la sabiduría de que cualquier mal que te aceche siempre será menos peligroso que los que ya pasaste.
Y si no es así... no vale la pena preocuparse.

