A medianoche...
Musitando besos a medianoche
en rincones insospechados
de tu cuerpo.
Olores dulces en el amanecer
(a nardos y azaleas, diría Gala)
en los pliegues de la almohada.
Un lugar caliente en el recuerdo
ahí donde no estás, que diría Goytisolo,
contemplando su ángel verde.
Mientras
sigo inventando rincones en tu cuerpo
y fabrico besos dulces
musitando tu insospechado nombre.
Alberto.

