Tu mano
Paseábamos, no teníamos más remedio, caminando por las calles mojadas de aquel Bilbao sucio y frío. ¡Cómo han cambiado las cosas en unos años! De aquel Bilbao solo queda el diseño. Las fachadas limpias, el cielo limpio, la ría limpia...
Un paisaje amable que se abre al encuemtro. De las cenizas de una urbe industrial, al amparo de la que nos veía pasear de la mano, ha surgido un mar de luz, colorido, diseño...
Pero, ya ves, hoy no encuentro tu mano.
Un paisaje amable que se abre al encuemtro. De las cenizas de una urbe industrial, al amparo de la que nos veía pasear de la mano, ha surgido un mar de luz, colorido, diseño...
Pero, ya ves, hoy no encuentro tu mano.

