Miércoles, Noviembre 28, 2007

Diciembre



Llega diciembre. Ya está aquí. Y con diciembre llega ese tiempo que a nadie deja indiferente. Llegan los turrones, los polvorones, los regalos, algún langostino, el cava, los excesos. Y llega Papá Noel, con sus renos cargados de regalos que reparten su pajes preferidos y cuyos nombres no publicito. Y van abriendo paso a los Magos, que hacen lo propio pero ya el año que viene.

Y llega diciembre abriendo heridas en el desamor. En los que recuerdan con nostalgia a seres que se fueron sin dejar señas para ir a verles salvo ese marco de piedra con dedicatorias que encierra su recuerdo en la tierra. En los que aún miran a alta mar desde una costa ribeteada de tragedia. En los que anidan la negrura de la enfermedad que olvida, que carece de sentimientos, que anula, que muere poquito pero a paso firme, implacable, sin miramientos.

Y con calvo o sin él, llega el canto monótono de los niños que cada vez son menos niños pero nos cargan de números, generalmente sólo de números.

Y tras diciembre llega enero...

Pero ese es otro tema que no viene a cuento. Estamos en noviembre y la calle sabe a luz, dulce y dinero. Campean las sonrisas en los niños, las prisas en las madres, el desconcierto. Es casi Navidad... y se le congela la sonrisa a un viejo. Para él, Navidad murió hace mil años, ya ni siquiera tiene su recuerdo.
Posted by Alberto at 19:05:26 | Permanent Link | Comments (0) |
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