Tiempo
Ya no hay tiempo para mi, se acabaron las horas en las que gastábamos complicidades al borde del cariño. Pasó la época del celo... y lo entiendo. Pero me siento solo en un mar de compañías que no por conocidas dejan de ser extrañas. Y me duele verte alejarte de mi al amparo de sombras de un pasado que sin ser remoto, si es doloroso. Las manos vacías. ¿Con qué las lleno ahora? Están acostumbradas a tu piel y va a ser inútil dedicarlas a otra cosa. Quizá sea ese el problema, que la costumbre ha encallecido los sentimientos.
Ya no hay tiempo para mi, ni para ti. Sólo nos queda gritar fuerte que nos queremos o dejar que, en paz, muera el silencio.

