Pesadilla.
Me miras fijamente en la distancia de los sueños infantiles, con una súplica en la mirada... no me pidas permiso para eso. Sabes que no puedo darte lo que ansías. En otro tiempo lo tuviste junto a mi pecho, pero ahora... es tarde. Cuando el camino nos junte de nuevo tendrás lo que hoy reclamas, si es que entonces vale de algo o no, si es todo un mal sueño.

