Niebla
Pues podía venir a cuento, pero no. No tiene nada que ver con mi paisano Unamuno.
Esta mañana, he salido de casa con mi perrita para dar el paseo de rigor por los alrededores de casa. La noche aún disponía de su dominio y, a través de ella, se deslizaba el húmedo fantasma de la niebla.
No me había fijado nunca en el torbellino de movimientos que, a modo de danza mojada, trazan los millones de gotitas por el aire. Al menos es interesante sinó sugestivo.
Las ves deslizarse entre las ramas de los árboles, enroscarse entre hierbas, aferrarse a las baldosas del suelo, rozar las esquinas de las casas, acariciar rostros que huyen de ellas. Mil imágenes que te llegan a la cabeza y que les da una personalidad propia, una vida interesante, una repentina importancia...
Son el fantasma del otoño que nos ha caído encima.

