Otra noche mas.
Ha caído nuevamente la noche. Es la hora de recapacitar sobre lo bueno y lo malo del día y las huellas que ha dejado cada cosa en nuestro consciente.
La forma de ir almacenando esas pequeñas cositas que cada día nos ocurren es la que, a la postre, va a determinar el grado de felicidad conseguida, único capital a sumar en el "haber" de nuestra vida. No sirve arrinconar malos momentos, puesto que el contable "incosciente" nos los sacará cualquier día, en el momento más inoportuno, para incorporarlos al balance de una etapa.
Ha caído la noche.
Sonrisas, lágrimas y bostezos se unen en armonía para configurar el retrato de un día, preámbulo del sueño.
"Cuatro esquinitas tiene mi cama..."

