Criptograma
Hay un lugar inmortal en mis recuerdos. Quizá sea el sitio al que me acerco con mas miedo. Allí reposan los restos de aquella felicidad que un día fué y al otro se hizo añicos. La fiebre del tiempo va formando catafalcos llenos de esa herrumbre que no supe eliminar a tiempo y que terminó por sepultarlos.
Por eso me acerco con miedo. Porque soy consciente que ha sido con mis actos con los que he matado la ilusión de aquellos sueños. No puedo echar la culpa a nadie, solo yo la tengo.
Y allí, en ese sótano inmortal de mis recuerdos quizá se halle un trocito de ti, o de ti, despedazado por quién no debió hacerlo. No me lo eches en cara. Ya lo hago yo por dentro.
Al menos me queda el consuelo de saber que ése lugar es inmortal, porque inmortales son, para mi, ciertos recuerdos.
Alberto.

