Posted by: Alberto in: ● August 28, 2009
Dejé abierta la puerta de mi vida. Desperdigados por el suelo los calcetines, la camisa y la gabardina. Algún sueño pegado a la mesilla junto a la cama. Esa cama que tantas veces te mira de reojo cuando, tímida, vuelves la espalda.
Hay legañas de ti en mi mirada.
Y cabalgas caballos extraños entre las nubes de un sueño que nunca quisiste inventar pero que adornas con una sonrisa que duele.
Allá, muy lejos, entonas cánticos de lágrimas por algo que no fué. No lo hagas. Ya lloro yo bastante en las arrugas de la noche. La misma noche que juntos buscamos en nuestra propia ausencia.
Dejé abierta la puerta de mi vida… y entraron la soledad, la noche y el silencio.
1 | nofret
26 de October de 2009 to ● 7:21 am
![]()
Me llega especialmente el final de este texto, Alberto. Me llega a mi manera, claro, yo no conozco el desamor (es lo único bueno de no conocer el amor) pero disfruto de tus textos dándoles mi propia interpretación.
Recent Comments