Los dos caminos
El primer camino es duro. El segundo más.
Y es duro porque no vale mirar hacia atrás y, disimulando, hacer la vista gorda de aquello que no nos gusta. Porque va a seguir ahí. Nuestra persona no es como la tele que la apagas y listo, o miras hacia otro lado. El camino interno que lleva a tratar de conocernos nos recompensa con múltiples facetas que no nos gustan, pero son nuestras. Descubrimos cosas extrañas que podrían ser de otros, pero son nuestras. Despertamos a la realidad de saber que no somos como creemos que somos, sino que nos parecemos al villano de la peli de turno... y no nos gusta decírnoslo abiertamente.
Y, depués de haber conoido esa realidad, te toca asimilarla, asumirla, comprenderla y corregirla con la humildad suficiente (mucha) de no volver a creerte alguien especial. Al menos no mas especial que cualquier otro.
Y ser uno mas.

