Ya han pasado las vacaciones. La normalidad tiende, poco a poco, a apoderarse del sistema de vida que nos rodea. Si llamamos normalidad a que, tras las lluvias de agosto, ahora comienzan los calores estivales.
He releído el post anterior, el del siete de agosto, y he decidido que hay que darse siempre una nueva oportunidad. Me ha ayudado el mensaje de NOFRET, que sabe mucho de darse oportunidades. De hecho creo que, aunque ella se califica de "momia infecta" en realidad es un baul de oportunidades. Gracias Mercedes... muacs.
¿Y si todo vuelve a la normalidad, tendré que hacer yo lo mismo? aunque en éste caso me encuentro ante la duda de saber cual es mi normalidad. ¿Será que nada hay normal en mi? Algún día espero descubrirlo.
Hace tiempo que acumulo vivencias, paisajes, lugares, momentos, instantes que algún día tendrán que salir. Antes tardaban en plasmarse pero ahora se acumulan en una larga fila. ¿Habré perdido la capacidad de reconvertir en letra las presencias que he vivido? No vamos a hablar de poemas y prosas a cargo de la imaginación, porque ni siquiera sé dónde la he dejado antes de irme de vacaciones. Visto todo ésto, he de configurar mi agenda de nuevo con dos labores importantes:
1º reordenar mis recuerdos sobre lugares visitados y darles una oportunidad a que me dejen escribir sobre ellos.
2º buscar mi imaginación...
Así las cosas mejor me dedico a cumplir con esas labores que son, a la postre, las mejores herramientas de que dispone mi espíritu.
Alberto.