Ser o no ser...
Quizá nunca estuve cerca para poder oler mi presencia. Quizá fué solo el paso de los años quién puso su esencia para encarnar la ilusión de mi vida.
Quizá ha sido solo eso.
Pero no por ello desespero de alcanzar, algún día, una identidad. Algo que, aún visto de lejos, enmarque el cuadro de mi existencia. Y aunque resulte retorcido, extraño y deforme, sea una identidad propia a la que agarrarme en los días que me da por mirar para adentro.
Aunque, tal vez, nunca haya estado lejos.

