Resurgen las sombras de ayer
en cada sitio al que miro,
crepusculando ansiedades pasadas
con miedo de verme absorbido
por la mortecina luz
de un suceso olvidado,
que yace en el fondo cubierto
de la carroña de los recuerdos.
Y miro a los lados, inquieto,
ante la premura del tiempo,
que marca el retorno anunciado
de extremecedoras tormentas
de verano...
Y, aún así,
sale el sol cada mañana.
Alberto.

