Espíritu
No es fácil adivinar su esencia, ni aceptar que lo que tienes delante es incorpóreo. Pero estaba allí y con la clara figura de una persona muy especial que hacía tiempo nos había dejado.
Sentí algo anodino. Ni miedo ni temor ni ansia ni turbación ni extrañeza... fué un sentimiento fuera de toda lógica ante algo que, por su naturaleza llamaba a no ser creído.
No me dijo nada. Creí ver un movimiento en sus labios junto a una mirada suplicante. Por ser quién era, yo había asumido y perdonado inconsciéntemente todos sus defectos, si es que alguna vez había reparado en ellos. No entendí su mirada y cerré los ojos haciendo fuerza por librarme de su presencia. ¿Por qué... si tanto la había querido en vida?. No lo sé. Quizá solo ese sentimiento que nos hace creer tener toda la razón para negar su existencia a quienes han traspasado el umbral de la muerte, por muy queridos que sean.
Pero por más que lo niegue, allí estaba ese ser. Incorpóreo, triste, suplicante. Y no supe tenderle la mano que tantas veces fué arropada entre las suyas por los caminos tortuosos del tiempo y que su presencia hizo tiernos.
Ahora, tengo temor a que me lo reproche en el reencuentro.


(NO CREO QUE ME EQUIVOQUE PERO NO SOY PERFECTO)......ABRAZO GORDISIMO: RAMON (Comment this)