Frío, calor...
No entiendo el por qué hay días en los que el frío de la mañana se torna calor en la tarde y otros en los que esa gélida sensación no se apacigua en todo el día. No me refiero al frío físico, sino a ese helado ambiente intelectual que nos oprime con el despertar.
Es fácil espabilarlo a veces, pero otras...
No quisiera perder la oportunidad de decirme algo importante porque el castañear de dientes me impida hacerlo. Pero son muchas las veces que nos acostamos sin haber preparado la leña para el fuego del día siguiente. Y por la mañana, ya es tarde.


Un gusto pasear por aquí y leerte, Alberto!
(ando juntando leña...) ;) (Comment this)