Desengaño
Es tarde,
nada llama la noche
al sinsentido del sueño,
alborotado entre tus rizos,
en la cálida calima
de tu aliento.
Y vuelves tarde,
sin saber que espero
un roze tierno
de tu piel ardiente
sobre mi pecho.
Aunque solo frío encuentro
en el armario de tus sueños,
entre tus manos, en tus besos,
en la mirada ensoñadora
que hace infeliz
el encuentro.
En otro atanor
tienes puesto el fuego.
Alberto

