Hablar, decir cosas...
Hablar, sin motivo, por el simple hecho de decir cosas. ¿Para qué pensar lo que se dice? no hay motivo para hacerlo. Pero hay que hablar, y si te equivocas no importa. Los que no hablan no se equivocan, pero nadie se fija en ellos ¡no tienen nada que decir!
Es curioso: el tiempo que llevo diciendo cosas y aún no he dicho nada.

